El hacha del proscrito. JOSE EUSEBIO CARO.

XXI.-EL HACHA DEL PROSCRITO.
Dieu! qu’ un exilé doit souffrir!
BERANGER.
Fina brillas, hacha mia,
Ancha, espléndida, cortante,
Que abrirás la frente al toro
Que probar tu ‘filo osare!
En los bosques para siempre
Voy contigo á sepultarme,
Que los hombres ya me niegan
Una tumba en sus ciudades!
En mi Patria me expulsaron
De la casa de mis padres,
y hoy tarnLiell el extranjero
Me ha cerrado sus hogares!
Vamos, pues, q tie ya estoy listo .. !
Oh! salgamos de estas calles,
Do el dolor del desterrado
Nadie entiende ni comparte:
Ay! tú me entretenias
En mi niñez:
Ven, sígueme en 108 dias
De mi vejez!
Yo, durante nuestra fuga,
Tengo al hombro de llevarte,
y un bordan en tí y apoyo
Hallaré cuando me canse.
De traves sobre el torrente
Que mi planta en vano ataje,
Tú echarás del borde el árbol
Por el cual descalzo pase.
Si del norte al viento fria
Mis quijadas tiritaren,
Tú derribarás los ramos,
y herirás los pedernales.
Tú prepararás mi lumbre,
Tú prepararás mi carne,
La caverna á que me acoja,
y hasta el lecho en que descanse!
Ay! tú me entretenias
En mi nifiez:
Ayúdame en los dias
De mi vejez!
A mi alcance y á mi diestra
Muda, inmóvil, formidable,
Me harás guardia, cuaudo el sneño
En mis párpados pesare.
Si del tigre el sordo paso,
Si el clamor de los salvajes,
Acercándose en la noche,
Del peligro me avisaren ;
En mi mano apercibida
Te alzarás para cl combate;
y del triunfo ó la derrota
Siempre llAvarás tu parte!
Ay! la luz del nuevo dia
Nos verá en otros lugares:
Débil yo, cansado, y triste;
Roja tú con fresca sangre!
Ay! tú me entretenias
En mi niñez:
Defiéndeme en los dias
De mi vejez!
De camino veré á veces
Las lejanas capitales
Relumbrar al tibio rayo
De los soles de la tarcie.
Yesos rayos vespertinos
Jugarán al reflejarse,
Cual relámpagos de oro,
En tu hierro centellante !
O, del mar á la alta orilla,
Los piés sueltos en el aire,
Cantaré al sol y al viento
De la Patria los romances:
y á la roca tú de lomo .
Sin cesar dando en la base,
El compas irás notando
Con tus golpes resonantes.
Ay! tú me entretenias
En mi niñez-:
Consuélame en los dias
De mi vejez!
I
-23-
Sí, consuleo del proscrito

Oh ! jamas aquí le faltes!

Ay! de cuanto el triste llora, .
Si es posible, veces hazle
Patria, amigos, madre, hermanos,
Hijos, ay! mi dulce amante;
Cuanto amé, cuanto me amaba
Vas tú sola á recordarme I
Nunca, nunca, pues, me dejes,
Sigueme á las soledades 1

No abandones al proscrito

Sin que al fin su tumba excaves!

Por el mango hundida en tierra,

Tu hoja se alzará en los aires,

De los picos de los buitres

Defendiendo mi cadáver!

Ay! tú me entretenias

En mi niñez:

Sepúltame en los dias

De mi vejez!
1838.

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